El Banco Europeo de Inversiones (BEI) dejará de financiar proyectos vinculados a los combustibles fósiles a finales del próximo año

Redacción.- El Banco Europeo de Inversiones (BEI) publicó un borrador de su nueva Política Energética que propone concluir el apoyo a todos los combustibles fósiles en 2020 para alinear su estrategia con los objetivos climáticos, según la coalición Counter Balance. El borrador de la política ahora debe ser aprobado por los accionistas del banco, los Estados miembros de la Unión Europea.

El BEI, brazo financiero de la Unión Europea, es el primer prestamista multilateral que propone poner fin a la financiación de los combustibles fósiles en 2020. Al hacerlo, el banco da un paso importante para cumplir su compromiso de alinear todas las operaciones del BEI con los objetivos del Acuerdo de París para 2020. Ahora se centraría en inversiones con una visión a largo plazo para contribuir a los planes de descarbonización de la Unión Europea en el horizonte 2050.

El borrador de la Política de Préstamos Energéticos establece que “el Banco eliminará gradualmente el apoyo a proyectos energéticos que dependen de combustibles fósiles: producción de petróleo y gas, infraestructura principalmente dedicada al gas natural, generación de energía eléctrica o calor basado en combustibles fósiles. Estos tipos de proyectos no se presentarán para su aprobación al Consejo del BEI más allá de finales de 2020”. Esta propuesta refleja en gran medida las demandas de la sociedad civil, la campaña BEI libre de fósiles y los mensajes enviados por miles de ciudadanos que solicitaron al Banco que abandone el negocio de los combustibles fósiles y cambie sus inversiones hacia las energías renovables y la eficiencia energética.

“Adoptar una estrategia climática ambiciosa”

Xavier Sol, director de Counter Balance, celebró que “la nueva política propuesta por el BEI para detener la financiación de todos los proyectos de combustibles fósiles es oportuna y bienvenida. Ya es hora de que termine el apoyo a los combustibles fósiles. Este es un paso concreto para alinear el brazo financiero de la Unión Europea con los objetivos del Acuerdo de París y adoptar una estrategia climática ambiciosa. El movimiento del BEI debería proporcionar liderazgo a otros prestamistas multilaterales. Los accionistas del BEI ahora deben respaldar esta propuesta y concentrar los recursos del banco en los desafíos climáticos urgentes que ya tenemos ante nosotros».

“El banco también debe asegurarse de que no haya lagunas legales significativas para garantizar que no continúe financiando los combustibles fósiles por la puerta de atrás, por ejemplo, a través de intermediarios financieros como bancos comerciales y fondos de inversión o mediante el apoyo a compañías pesadas de combustibles fósiles”, advierte Sol. Otro riesgo reside en el margen que le queda al BEI para apoyar la producción de «gases con bajo contenido de carbono». «Esto no debe convertirse en un subsidio disfrazado para la industria del gas fósil, y el apoyo a nuevas formas de gas debe basarse en una evaluación realista de su posible contribución al sistema energético y de su beneficio climático», indicó.

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