ASEME cree que el modelo retributivo propuesto por la CNMC para la distribución eléctrica pone en riesgo la transición energética

Redacción.- Las distribuidoras pertenecientes a la Asociación de Empresas Eléctricas (ASEME) consideran que el nuevo modelo retributivo propuesto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) va en dirección opuesta al Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC). Esta propuesta contempla una reducción global del 7% en los pagos que reciben las redes eléctricas para el período 2020-2025. ASEME considera necesario que el nuevo modelo valore las características especiales de las pequeñas empresas distribuidoras y favorezca las inversiones.

Según ASEME, “está claro que la generación distribuida y el autoconsumo jugarán un papel importante en la transición energética, por lo que resulta necesario proceder a un correcto diseño de los peajes, que evite distorsiones en la asignación de costes entre los consumidores, y que, a su vez, se garantice la sostenibilidad económica-financiera del sistema”. ASEME cree que se debe facilitar “la nueva inversión con rentabilidades atractivas y ser conscientes de que los costes de operación y mantenimiento actuales pueden ser diferentes a los de las futuras redes”. “Primero debemos seguir sus costes reales y en base a ellos establecer los límites retributivos en base a una experiencia contrastada” afirma Oriol Xalabarder, presidente de ASEME. 

Respecto al cambio legislativo, éste debería ser a juicio de ASEME “una oportunidad para corregir los errores del pasado modelo”. ASEME propone que el nuevo modelo ayude especialmente a aquellas empresas que en su momento optaron por una estrategia contable que ahora, con el nuevo modelo, “choca frontalmente” con una definición de la vida de sus activos y de la retribución a percibir por los mismos, la cual las llevará a un “callejón sin salida”. “El ahogo de su economía”, afirma ASEME, se producirá “únicamente por un modelo económico que pone en riesgo su viabilidad como empresa distribuidora a pesar de la buena labor desarrollada durante sus años de actividad”.

ASEME considera que no pueden coexistir dos músicas de ritmos diferentes sonando al mismo tiempo: “la del PNIEC con unas expectativas, y la de una nueva propuesta retributiva que parece ignorarlas”. Desde ASEME siempre se ha manifestado que la planificación energética requiere de acuerdos de Estado por el hecho de que es un sector estratégico y con inversiones a largo plazo. “Que tengamos propuestas políticas energéticas divergentes, no nos ayuda a desarrollar la actividad, y dificulta dar un mejor servicio”, que es la labor se atribuyen las empresas de ASEME.

La transición energética va más rápido de lo previsto según ASEME. “No podemos equivocarnos en buscar unas optimizaciones retributivas calculadas en base al modelo de red actual, con unas condiciones de diseño que respondieron a las necesidades del pasado, y aplicarlo a las nuevas redes del futuro de las que no sabemos ni costes ni su alcance. No hay margen para el error, pues su rectificación llegaría tarde. Existe tecnología y competitividad en precio. No se pide un cheque en blanco, solo racionalidad” explica Xalabader.

Además, ASEME defiende también que no todos los modelos económicos son trasladables a todos los sectores con los mismos efectos, “especialmente cuando se aplican en ámbitos extremadamente regulados y casi sin margen de maniobra, como es este caso”, argumentan. En este sentido, las empresas que conforman ASEME defienden un modelo de éxito basado en la proximidad y en el conocimiento del territorio. “Algunas de nuestras representadas tienen más de 100 años y han conseguido mantenerse en el mercado sin ser absorbidas por las grandes empresas del sector. Este modelo es poco conocido, porque actúan en zonas donde sin estas empresas no llegaría la luz”, reivindican.

Este modelo de éxito, que tiene una fiabilidad del 99’99% en garantía de suministro, podría resumirse según ASEME en dos palabras: proximidad y conocimiento del territorio, “lo que generalmente no encuentra en los grandes modelos empresariales”. Muchas de estas empresas superan los 100 años de historia y continúan defendiendo un estilo de trabajo ajustado y eficiente por su dimensión. Su huella en el territorio es importante pues no es nada despreciable el volumen de inversión que año a año reparten en su zona, generalmente rural, que en muchos casos son también las empresas locales y próximas las que se benefician de los contratos de inversión y mantenimiento en la red.

Estas empresas tienen que encarar ahora un nuevo cambio legal y de modelo: el de la transición energética. Este cambio, se percibe como una oportunidad para invertir en tecnología, optimización de procesos, con el afán de poder crear sus propias Smart Grid en los ámbitos rurales y permitir así que la actividad económica de estos entornos no tenga otra dificultad añadida a las que ya tiene con las que se ubican en los entornos urbanos. “El cambio de modelo tecnológico, tal como nos marca el PNIEC, nos debe asegurar conseguir, ante todo, que la penetración de energías renovables sea una realidad, especialmente en las redes de media y baja tensión”, explican. 

“Existe mucho ruido sobre la burbuja de renovables a nivel de transporte y se ha gastado mucha tinta sobre ello, pero volviendo a nuestro cliente, que quiere instalar un kit solar de autoconsumo, debemos facilitárselo poniendo a su disposición redes que sean capaces de absorber por capilaridad toda esta sensibilidad ambiental, cada vez mayor, que piden los clientes y que a su vez el nuevo paquete legislativo europeo obliga también a incentivar” concluye Oriol Xalabarder.

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